viernes, 2 de marzo de 2012
Todavía sin nada a favor
viernes, 3 de febrero de 2012
Primera posición
Agregado el domingo 5 de febrero por la noche, al confirmarse esta noticia:
Por supuesto, habrá que escuchar sus primeras propuestas para conocer por dónde y hacia dónde quiere ir. Ahora mismo, a cinco meses de las elecciones federales, todavía no estoy seguro de si votaré en la presidencial. Y sigo echando en falta la terna de entre la que me hubiera gustado elegir, luego de las renuncias de Beltrones y Ebrard.
Hace tiempo lo discutía con un viejo amigo, y le decía lo que ahora sigo pensando: el votante común (la votante común), ese votante mexicano demasiado común por el que descreo entrañablemente de la democracia (por imposible y por inútil, ese abuso de la estadística, esa coartada de los mediocres), el votante común no votará por una mujer, votará por una madre. Y miren si no va por ahí: en su discurso del domingo 5, Josefina -que ya llaman asi, con familiaridad- dijo que ella sabe cuidar a una familia. Ah, la familia. Ah, la madre.
(Lo confirma en el texto que publica Milenio Semanal en su edición que circula desde el domingo 12: "voy a cuidar de las familias mexicanas como he cuidado de la mía". Por cierto, ahí aparece un resumen de su campaña: construir -"el México que sí es posible"- para crecer más, para aprender mejor, para vivir en paz, sobre dos grandes pilares: el poder ciudadano y la fuerza de las familias mexicanas).
Pero mi principío, con el que el adolescente que fui se inició en la conciencia política, sigue siendo no al PRI. Ni en su forma original (con un candidato que de imbécil no tiene sólo la cara) ni en su peor forma nacionalista-revolucionaria (con un candidato del que me falta espacio para anotar los motivos de mi antipatía), ni PRI ni su conversión perversa en PRD, ni Peña Nieto ni López Obrador. Así es que, sí, si voto -ahora mismo, a cinco meses- será por Josefina Vázquez Mota. Espero sus primeras propuestas, para confirmar o rectificar a tiempo.
Agregado el martes 21, como anticipo de lo que sería mi posición en marzo. Dice Héctor Aguilar Camín hoy en Milenio:
"He leído una interesante reflexión de Carlos Elizondo Mayer Sierra sobre por qué vamos a tener en 2012 una carrera de tres y no una carrera de dos, como en 2000 y 2006. Si entiendo bien el argumento de Elizondo, Vázquez Mota y López Obrador se necesitan mutuamente para mantenerse en la pelea contra Peña, a quien sólo pueden derrotar si le quitan votos a izquierda y derecha, los de la izquierda López Obrador y los de la derecha Josefina. Es decir, sólo podrán debilitar a Peña si se fortalecen ambos. Si uno de ellos se colapsa, el triunfo de Peña será inevitable, razón por la cual Josefina hace bien en no dirigir sus ataques contra López Obrador, sino contra Peña. Lo mismo debería hacer López Obrador".
lunes, 2 de enero de 2012
Para iniciar el año con una buena discusión
Dice Héctor Aguilar Camín en su columna de hoy que "Empieza hoy la cuesta de enero de las elecciones presidenciales de México, las más importantes diría yo que habrá este año en el mundo hispánico.
Diría también que los electores mexicanos más exigentes están de mal humor, inconformes con las opciones que les depara el futuro.
"En los años 70 del siglo pasado, el folclórico y caciquil gobernador de Guerrero Rubén Figueroa definió rancheramente a los aspirantes presidenciales diciendo que la caballada estaba flaca.
"La expresión hizo historia. En cierto modo describió una rasgo arquetípico de la carrera presidencial mexicana: aquí la caballada siempre está flaca. Y siempre gana uno de los que parecen flacos para el puesto.
"Las debilidades de la caballada de 2012 son visibles. La indefensión discursiva del candidato del PRI es escandalosa. El desprestigio acumulado del candidato de la izquierda es monumental. La debilidad de las posibles candidaturas del PAN es desarmante.
"El conjunto quita el habla. Quien no tiene candidato asumido, encuentra poco o nada que provoque su entusiasmo.
"Es interesante la propuesta de abrir Pemex a la inversión privada hecha por el candidato del PRI. Es interesante que el candidato de la izquierda trate de abandonar su rijosidad crónica. Es interesante que en el PAN haya unas elecciones internas para definir a su candidato, esas elecciones primarias que todo partido digno de tal nombre debería tener y que no han tenido ni el PRI ni la izquierda.
"Se diría que la democracia igualó a la baja la calidad de las ofertas y de las candidaturas políticas. Quizá simplemente acercó la distancia entre candidatos y votantes, entre dirigentes y dirigidos.
"Si la caballada está flaca, será porque la sociedad es flaca también. Los ciudadanos que se sienten robustos y musculosos, tampoco han de serlo tanto donde no han generado los candidatos atléticos que añoran.
"Los ciudadanos sin partido tomado, sea por escepticismo o por apatía, los neuróticos inconformes o los lejanos indiferentes, son hoy una tercera parte de los votantes.
"Son ellos, sin embargo, los votantes indecisos, los que decidirán este año quién gana las elecciones más importantes del mundo hispánico.
"Previsiblemente, elegirán no al que les parezca mejor, sino la que les parezca menos malo, no al candidato de sus sueños, sino al candidato que no les da pesadillas".
Agrega el mismo Aguilar Camín en su columna del lunes 23, a propósito de la ruptura de la alianza del PRI con Nueva Alianza: "Si fue sobre todo la inconformidad priista estamos ante una rebelión tradicional del reputado dinosaurio. Pero si fueron sobre todo las encuestas, estamos frente a un cambio en los costos prácticos de las alianzas electorales. En cierto modo, frente a un “mandato” del electorado... Esta última posibilidad es interesante porque indicaría que los ciudadanos no están ofreciendo su voto incondicional a ningún candidato y que aliados indeseables o desprestigiados tienen costos que al final no pueden pagarse".
Y Leo Zuckermann apunta en su propia columna de esta misma fecha a otra perspectiva igualmente esencial: "Tomando en cuenta que Gordillo no irá con Peña, y difícilmente hará una alianza con Vázquez Mota o López Obrador, en esta ocasión podría quedarse “huérfana”. Sin la fuerza de estar aliada al ganador de la contienda presidencial, se incrementan las posibilidades de negociar con el magisterio una reforma al sistema educativo que privilegie los intereses de los estudiantes y no de los maestros".
(Trabajo en proceso).
lunes, 10 de octubre de 2011
Un año para...
Con sarcasmo, Leo Zuckermann insiste hoy mismo en Excélsior en una crítica que ha repetido recientemente: "'Lo deseable sería que cumpliéramos con la Constitución'. Lo dijo nada menos que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet, quien admitió que los legisladores habían violado la Carta Magna al no haber elegido, durante casi un año, a tres consejeros que faltan en el Instituto Federal Electoral (IFE). Conminó, entonces, a sus compañeros diputados a cumplir con la Constitución porque es 'lo deseable'". Hay que recordar que el consejero presidente no tiene voto de calidad y, si hay empate, las decisiones quedan pendientes.
Y bueno, en esta omisión son responsables el propio instituto, el tribunal, el Congreso -que es decir, desde luego, los partidos-, y los ciudadanos con su desentendimiento generalizado, incluso por el desinterés de considerarlo para la discusión. Sólo hubo un par de débiles y solitariaas demandas de juicio político, que desde luego desechó el tribunal electoral porque "no hay materia jurídica", o sea, no le importaron.
El martes 11 se publicó como desplegado el texto "Por una democracia constitucional", que propone: "Si ningún partido dispone de mayoría en la Presidencia y en el Congreso, se requiere una coalición de gobierno basada en un acuerdo programático explícito, responsable y controlable, cuya ejecución sea compartida por quienes lo suscriban". Lo firman 46 personalidades.
Al día siguiente, Leo Zuckermann dice algo para reflexionar: si los candidatos presidenciales fueran Peña Nieto, López Obrador y Vázquez Mota, "¿qué van a hacer Beltrones, Ebrard, Creel -que firmaron el desplegado- y Cordero? ¿En qué están pensando?"
El domingo 16, el mismo día que El País describe las razones de la inminente derrota del PSOE en España, Pascal Beltrán del Río hace en Excélsior un excelente resumen de lo que nos espera en México desde la perspectiva que más me interesa. Merece una cita in extenso:
"Al no tener proyecto que ofrecer, la izquierda se encuentra ante un dilema de difícil solución. Antes incluso que pasar por el duro trance de tener que elegir entre dos candidatos —Marcelo Ebrard y Andrés Manuel López Obrador—, la izquierda tiene que saber cuál será su mensaje en 2012: anti PRI o anti PAN. No puede optar por ambos y no puede dejar de elegir alguno.
"Me explico: en la campaña electoral del año entrante habrá dos discursos predominantes. Por un lado, el PRI querrá demostrar que la 'primera alternancia' —Manlio Fabio Beltrones et Enrique Peña Nieto dixerunt—ha sido un fracaso y debe venir una 'segunda alternancia', que no una restauración autoritaria.
"Por su parte, el PAN alegará que este PRI, el de Humberto Moreira y compañía, es el mismo PRI de antaño: corrupto, demagogo, populista, irresponsable y despótico. Rechazará la tesis priista de que su triunfo dará lugar a la 'segunda alternancia' y alertará a los electores sobre los peligros de 'volver al pasado'.
"No espere usted muchas más ideas en la campaña. Casi nada se hablará sobre soluciones a los problemas que enfrentamos, como la falta de crecimiento y la inseguridad. Lo más probable es que para ello nos receten puras generalidades.
"Pero, ¿qué hará la izquierda? ¿En cuál de los dos bandos se colocará? Tanto López Obrador como Ebrard han hablado de una tercera vía, distinta a la del PRI y a la del PAN, ¿pero qué tan dispuesto está el electorado a salirse de la polarización PRI-PAN que ya está dominando la ruta hacia 2012?"
Trabajo en proceso.
lunes, 15 de agosto de 2011
Ganas de discusión
Héctor Aguilar Camín ha venido insistiendo, y hoy lunes en Milenio vuelve a hacerlo, en que sí hay, digamos, un consenso nacional que si se consolida será un "piso firme" para... para hacer política, un piso firme para hacer política de izquierda.
Menciona un "decálogo" que bien puede tomarse como un punto de fuga para la discusión. Como aquellas añoradas "tesis" para los congresos rojos, ¿recuerdan? Ojalá que hubiera alguien para platicar, imaginar, ensayar... ah, cómo extraño eso, cómo lo necesito de veras.
"1. La creencia de que no hay otra vía legítima de alcanzar el poder que el voto y las elecciones democráticas.
"2. El clamor contra la corrupción y a favor de la transparencia y la rendición de cuentas.
"3. Una equivalente preocupación y compromiso con el respeto a los derechos humanos.
"4. Una demanda de calidad en la justicia, eficacia en la seguridad pública y castigo a la impunidad.
"5. Un acuerdo en el combate a la pobreza y una alta expectativa de mayor seguridad social.
"6. Una alergia a los déficits públicos, a los desequilibrios macroeconómicos y a la discrecionalidad del estado en el gasto.
"7. Un rechazo a monopolios, oligopolios y poderes fácticos.
"8. Una apertura a las ventajas de la globalización, el libre comercio y la integración económica con América del Norte y una estimulación correspondiente del mercado interno.
"9. Una alta expectativa de empleo, bienestar, prosperidad.
"10. Una democracia que funcione, que genere acuerdos y claridad de rumbo".
(Trabajo en proceso).
viernes, 8 de julio de 2011
Que un año no es nada...
Recuerdo que en alguna conversación familiar en 2005 me preguntaron quién creía que sería el próximo presidente, y que escribí en un papel que doblé solemnemente: "Felipe Calderón", entonces lejanísimo de quien parecía seguro ganador. Ya no recuerdo mi argumentación, y poco importa.
Recuerdo también que poco después de la elección de 2006 y el exasperante conflicto posterior hice un ejercicio similar en un par de ocasiones. Entonces mi "sobre lacrado" contenía tres nombres de mujeres para la elección presidencial de 2012. Lo lamento de veras, sí me hubiera encantado encontrarme entonces con Amalia García, Beatriz Paredes y Josefina Vázquez Mota.
¿Y a quién le importa esto? Sólo a mí, desde luego, por la nostalgia de amigos que ya no están para hablar de esto. Alguien con quien discutir.
Hace poco me preguntaban acá por quién votaría yo si ahora fuera el momento. Dije, por supuesto, que falta demasiado tiempo y que en el tramo final se multiplicarán los golpes y sólo sobrevivirán los más fuertes, y que podría asombrarnos. Dije por supuesto que no creo y no quiero que gane el PRI -particularmente con Peña Nieto como candidato: me parece un imbécil y me es profundamente antipático-, detesto esa idea, sería una dolorosísima derrota generacional. Y, por supuesto, nunca votaría por López Obrador, ahora mismo el único candidato presidencial que seguramente lo será.
En septiembre -pasado el penúltimo informe presidencial de Calderón y en vísperas de que termine el mandato estatal de Peña Nieto- deberán haberse decidido a disputar (o no) la presidencia Manlio Fabio Beltrones y Marcelo Ebrard, a quienes de hecho imagino como los candidatos del PRI y del PRD. Por el PAN lo será Josefina Vázquez Mota.
Se dice que Beltrones esperaría tiempos mejores y se haría a un lado durante seis años, así como Paredes habría optado por pelear el gobierno del Distrito Federal. Se dice que Ebrard llevaría su miedo a López Obrador hasta la renuncia a la candidatura presidencial a cambio de la presidencia del Senado y de un candidato propio por el GDF. En todo caso, Iztapalapa y Ecatepec serán cruciales.
Imposible saberlo. Una especulación actual dice que, así, habría vencido la estrategia de López Obrador: polarizar a sus votantes contra los de Peña Nieto. Ambos priistas de origen. Como lo es también Ebrard, o sea que...
"¿Por quién votarías ahora?", me pregunta Sandra. Primero, muy probablemente no votaría. Mi decisión de votar dependería de quiénes fueran los candidatos, de su respuesta a la pregunta "¿para qué quieres ser presidente?"
A mí me gustaría poder optar entre Beltrones, Ebrard y Vázquez Mota. Y ahora mismo creo que si así fuera me sería de veras difícil decidir mi voto.
Beltrones y Ebrard, ambos de matriz priista, son los más fuertes representantes de esa corriente socialdemócrata que no termina de imponerse -que no termina de definirse- tanto en el PRI histórico como en su hijo no reconocido, el PRD. Beltrones ha diseñado alternativas completas (principalmente en gobernación y en hacienda) en un sentido verdaderamente novedoso en la teoría, pero ha sido incapaz tanto de implantarlas en el discurso colectivo de quienes hacen política en México, como de oponerlas a los planteamientos simplones comunes en el ejercicio y la disputa del poder. Ebrard es portador de politicas públicas interesantes por los segmentos de población que atiende, aunque no logra alejarse de las tentaciones asistencialistas y corporativas que habitualmente sesgan tales intentos.
Vázquez Mota tiene ya a su favor -como Calderón en su momento- la imagen de ser una candidata no oficial, que viene consistentemente desde atrás. Y, creo, lo más importante en el momento político actual: es mujer, algo definitivamente diferente en nuestra tradición. Una mujer fuerte, inteligente, decidida, que puede continuar doce años de gobiernos de derecha con un nuevo estilo.
Me gusta la conclusión de los libritos de Castañeda y Aguilar Camín, y con esa me quedo. Creo que esa es la clave: ¿qué México queremos ser en 2018?
Por otra parte, hoy advierten Carlos Tello Díaz ("En el verano de 2000, la democracia fue salvada -en apariencia- porque sucedió el mejor escenario: el triunfo del candidato de oposición por un margen amplio. En cambio, en el verano de 2006 estuvo a punto de sucumbir porque ocurrió el peor escenario: la victoria del candidato del gobierno por un margen muy estrecho. ¿Qué va a suceder en el verano de 2012? No lo sé, aunque podemos estar seguros de una cosa: los perdedores no van a aceptar su derrota") y Héctor Aguilar Camín ("Las elecciones del domingo pasado me han hecho pensar que en 2012 ni siquiera una victoria por amplio margen será suficiente para evitar un conflicto poselectoral. Este fin de semana vimos a la izquierda descalificar como 'elección de Estado' una contienda, la del Estado de México, que perdieron ¡por 40 puntos!") Es otro tema.
(Y otro tema mayor, propuesto el miércoles 12 de julio por Héctor Aguilar Camín: "No sé, con la tormenta en el horizonte, si una embarcación tan desgastada como el IFE va a ser parte de la solución o es parte del problema". Y provoca: "Creo que los consejeros deberían preguntarse seriamente si no han llegado a su límite crítico, si la verdadera manera de salvar el barco no es hundirlo, reconociendo su fragilidad y convocando a la nación a una emergencia antes de que llegue la tormenta verdadera. ¿Cómo? Renunciando todos").
Para seguir pensando.
jueves, 2 de junio de 2011
La idea de justicia y la izquierda reaccionaria
lunes, 7 de febrero de 2011
Para que no gane el PRI
La segunda derrota del PRI en 2011, ahora en Baja California Sur, ha sido igual de confusa que la aun más contundente derrota en Guerrero, la semana anterior. Distancia de 15 puntos en aquella, y de 8 puntos en esta; imposible ninguna impugnación. Pero así como en Guerrero el PRD conservó el gobierno estatal con un candidato priista, en Baja California Sur el PAN ganó al PRD el gobierno estatal con un candidato perredista.
Extrañas, si no es que inexistentes, alternancias en el poder local. El PAN, inexistente desde siempre en estas dos entidades, se ha movido sólo por el interés de que el PRI no gane (el PAN no tiene nada qué perder, no gobierna en ninguno de los seis estados que durante este año renovarán su gobierno). Y si no ha habido un acuerdo político, sí hay una coincidencia de intenciones de los dos grandes estrategas de este juego: el muy panista Felipe Calderón, y el siempre priista Manuel Camacho.
Jorge G. Castañeda menciona, en su artículo del jueves 3 también en Reforma, "la estrategia que varios diseñamos desde 1999 para lograr la alternancia en el país y derrotar al PRI en condiciones, en esa época y todavía ahora en muchos estados, sumamente adversas. Ha sido ampliamente comentada desde entonces, aunque a veces se confunde con el voto útil -que es parte de la estrategia- pero que no la subsume. Se trató entonces, y hasta la fecha, de convertir cada elección en un referéndum sobre la permanencia o el regreso del PRI al poder y obligar a los electores a definirse sobre este tema central, y no sobre los demás". Yo no sabía que hubiera una estrategia así.
El inicio de la gran derrota política del PRI que fue su salida de Los Pinos, en 2000, fue posible -y ya entonces se pensó que sólo así sería posible- sólo desde dentro del PRI, con Cuauhtéoc Cárdenas. Paradoja: el enfrentamiento del PRI modernizado por Salinas contra el viejísimo PRI nacionalrevolucionario que desde entonces representaba el neocardenismo convertido -¡a costa del comunismo histórico!- en PRD.
En 2006 se reveló lo que me parece que es el núcleo del problema, no reconocido y por tanto no atacado por la izquierda en México. El PAN dio a Felipe Calderón; el PRD dio a René Bejarano y sus raterías por fin evidentes para todos. Dos productos políticos contrastantes de la misma generación.
(Trabajo en proceso).
domingo, 19 de diciembre de 2010
Educación para el crecimiento a largo plazo
jueves, 1 de julio de 2010
La justicia y los bueyes de mi compadre
Antes, ordenó la liberación de tres mujeres (¡indígenas!, por Dios, qué suerte que además de mujeres sean indígenas, doblemente vulnerables, renta política doble) que en Querétaro alentaron y dirigieron la retención con amenazas de violencia de varios agentes federales: un secuestro. Y nuestra izquierda buena onda lo aplaudió como un acto de justicia.
Antes, definió culpas pero -en buena hora, pues no está para eso, y todos lo sabían desde siempre- se resistió a señalar culpables por el incendio aparentemente accidental de una guardería donde murieron 49 niños. Y la izquierda buena onda lo abucheó como un acto de no justicia.
El primer aniversario de la muerte de los niños casi coincidió con el segundo aniversario del operativo de la policía de la ciudad de México -que gobierna la izquierda institucional- en una discoteca donde murieron aplastados varios adolescentes, a los que hubieran extorsionado. Y la izquierda buena onda... volteó para otro lado.
Antes, la Suprema Corte se negó a amparar a un grupo de golpeadores apoderados de la mina de Cananea durante más de dos años para defender a su líder Napoleón Gómez Urrutia, prófugo en Canadá porque robó 55 millones de dólares a su sindicato. Y la izquierda buena onda convierte a un criminal corrupto en precursor de una nueva revolución.
Y falta la decisión sobre la extinción de Luz y Fuerza, seguramente contraria a la que esperan el SME y sus "tontos útiles" de la izquierda buena onda. "Compañeros de ruta", les decíamos... desde la izquierda. (Agrego el lunes 5 de julio: sí, por unanimidad, el pleno de ministros de la Suprema Corte desechó el recurso del SME y confirmó la constitucionalidad del decreto del presidente Felipe Calderón que el 10 de octubre de 2009 ordenó la extinción de ése pozo sin fondo).
El lunes 26 de julio, Carlos Marín en Milenio lo documenta: ¡es el dinero, estúpidos!, cientos de millones de pesos de los que no pueden disponer los restos del SME y su dirigente Martín Esparza porque no logran el reconocimiento de la Secretaría del Trabajo, ¡4 millones de pesos semanales sólo por cuotas sindicales de jubilados! Bien valen una falsa huelga de hambre.
¿Qué pasa? ¿Cuándo se jodió la izquierda?
Una minoría radicalizada, aparentemente ligada a los restos del EZLN (y quizá a alguna de las patéticas guerrillas que sobreviven aquí y allá), lleva su oposición a la construcción de un aeropuerto internacional en Atenco hasta la provocación de un violentísimo enfrentamiento con la policía estatal del Estado de México y la policía federal. Retienen a funcionarios estatales que intentan una solución negociada, los atan y los rocían con gasolina (¡los secuestran!) Una respuesta desproporcionada de las policías, que lógicamente implica maltrato y excesos, provoca un procedimiento judicial típicamente descuidado, que usa la Suprema Corte como excusa para ordenar la liberación de doce (sí) criminales.
Para ubicarse en el caso de Atenco -y sus consecuencias- me ayuda, otra vez, Luis González de Alba desde su columna del lunes 5 de julio en Milenio: "Pero (la Suprema Corte) añade un elemento grave: como se dieron esos delitos en el contexto de una 'protesta social', deben disculparse (yo subrayo). La Corte hace jurisprudencia. Y también deberá mandarse hacer togas nuevas impregnadas de retardante de fuego… para cuando una protesta social los alcance".
El riesgo es mayor, según refuerza Jorge Fernández Menéndez en su columna del jueves 8 de julio en Excélsior: "En la frenada Ley de Seguridad Nacional, el Senado aprobó que en caso de levantamientos sociales el Ejército no podría intervenir para sofocarlos. Por supuesto, ni la Corte ni los senadores que aprobaron esa ley se molestaron en explicarnos qué entienden por demandas sociales en beneficio de la comunidad o levantamientos sociales. Llevados a los hechos, de la misma forma en que los dirigentes de Atenco fueron dejados en libertad, a pesar de que todos vimos por televisión y algunos en vivo y en directo cómo estaban cometiendo delitos muy graves (yo subrayo), el día de mañana, si esa ley no es reformada en la Cámara de Diputados, se podrá argumentar que no se puede enfrentar un levantamiento armado que, en última instancia, siempre tendrá justificaciones sociales (...) Es un llamado a delinquir con impunidad si se hace bajo un cobijo real o supuestamente político".
En el caso del incendio en la guardería, el problema no es entre la ley y la justicia. Para las buenas conciencias, el problema es entre la justicia y la venganza. Se busca histéricamente la venganza. El reflejo es buscar culpables para castigar. Se buscan culpables para ocultar la propia culpa.
¿Por qué culpar al gobernador del estado, al presidente municipal, al director del Seguro Social...?, ¿y por qué no al presidente de la república, al Papa y al secretario general de las Naciones Unidas? ¿Pero es que los padres de los niños no se dieron cuenta nunca de las condiciones del lugar donde dejaban a sus hijos? Pues no, seguramente se desentendieron nomás, como es lo habitual. ¿Los padres de los niños no son culpables también, los padres de los niños no son los principales responsables?
Y finalmente el aplauso bobo a la histriónica madre que gana sus 15 minutos de fama pública increpando al padre todopoderoso que ya no es el presidente de la república. ¡Qué valiente!, ¡cuánta audacia! Acepta las indemnizaciones y la atención médica en el extranjero, los seguros y las becas vitalicias... pero no le basta, necesita saber que alguien, cualquiera y mientras más poderoso mejor, es castigado con la cárcel, aunque por supuesto el castigo no devuelva la vida o la salud a los niños. ¡Qué arrogante!, ¡cuánta irresponsabilidad!
¿Se repetirá la tragedia? ¿Cuándo, dónde? ¿Quiénes serán las próximas víctimas? No prevenimos la tragedia. Nos preparamos para la siguiente cacería de culpables.
lunes, 19 de abril de 2010
Representación y eficacia
José Antonio Crespo lo llama mayoritarismo, en su artículo del miércoles pasado en Excélsior: "yo me ubico en favor de tales mayorías gobernantes que faciliten el impulso al proyecto gubernamental y reduzcan la probabilidad de conflicto entre poderes, pero no a través de la distorsión de la representación ciudadana o dañando la pluralidad. Por eso me inclino por el parlamentarismo, que (...) facilita la formación de una mayoría gobernante pero conformada por más de una fuerza política".
Lo he leído de varios analistas políticos: ¿por qué el PRI, que en nombre de su precandidato presidencial Enrique Peña argumenta por la sobrerrepresentación para asegurar la mayoría parlamentaria, no la usa ahora mismo (que la tiene en San Lázaro con el Partido Verde) para promover los cambios que supone indispensables para el país?
Luiz González de Alba, hoy mismo en Milenio, cita "el 'dilema del prisionero', que en todo se parece al de nuestros legisladores: dos prisioneros reciben la oferta de denunciar al colega y así rebajar su propia condena. Si solo uno delata, la pena se carga sobre el otro; si ambos callan, se reparten una pena media. Pero si ambos denuncian la pena aumenta. ¿Callo o traiciono? Lo mejor es callar… siempre y cuando el otro no traicione. Hace falta confiar en el otro".
Y llama la atención sobre el "dilema de Woldenberg" que resulta de la discusión entre María Amparo Casar, Jorge Castañeda, José Córdoba y José Woldenberg publicada en el número de abril de Nexos.
(Casar abunda en sus argumentos en un artículo publicado el martes 20 por Reforma con un título elocuente, "¿Minorías paralizantes o mayorías paralizadas?": "Es cierto que el mayor reto de una democracia es formar mayorías para gobernar". Pero "si estas no se construyen en las urnas, la salida es construirlas a través de la política que es, en esencia, negociación").
En su artículo del sábado anterior, también en Reforma, Jaime Sánchez Susarrey: "Tanto la segunda vuelta como el candado de gobernabilidad buscan otorgarle al Presidente mayoría en la Cámara de Diputados para que aplique su programa en la primera mitad del sexenio. En ese contexto, la elección intermedia otorga a los ciudadanos la facultad de respaldar al Ejecutivo o de sancionarlo por su mal desempeño votando por las oposiciones".
Y el extraordinario resumen de Ulises Beltrán y Alejandro Cruz publicado en Excélsior el lunes 5. Cita in extenso: "La representación política existe para formular reglas y políticas públicas. El Congreso no es solamente un cuerpo deliberativo. Es un órgano colegiado donde nuestros representantes producen las reglas del juego que propician o impiden la realización de las metas comunes que el país demanda. Como órgano colegiado que es, no se rige por reglas de deliberación que conducirán indefectiblemente al ansiado 'consenso nacional' que supuestamente está ahí esperando que la razón y la buena fe revelen. Se rige por las reglas propias de todo órgano colegiado en los que la que impera es la formación de mayorías por medio de juegos cooperativos. Lo que define las reglas del juego en estos casos son las oportunidades de beneficio disponibles a cada uno de los participantes en este juego. El poder de los participantes está definido por la capacidad relativa que tiene cada jugador de contribuir a la formación de la coalición ganadora. La representación proporcional de los partidos en el cuerpo legislativo resulta en muchos casos en una sobrerrepresentación de los partidos minoritarios, que les da un poder desproporcionado y fragmenta o impide la capacidad de decisión de la mayoría y, con ello, la funcionalidad de la democracia" (subrayado mío).
Publican una tabla comparativa de los resultados de las últimas cinco elecciones federales ajustados por el llamado "valor de Shapley-Shubick". En 2006, el PAN tiene 19% menos presencia parlamentaria que la lograda en las urnas, el PRD 4% menos que apenas compensa la mínima sobrerrepresentación de las franquicias PT y Convergencia, y en cambio el PRI 13% y su aliado el mercenario Partido Verde 6% más con lo que aseguraron el control de la Cámara de Diputados.
viernes, 29 de enero de 2010
Contra la restauración del PRI
El martes 26 de enero, ante los diputados de Acción Nacional, el presidente Felipe Calderón dijo que "quienes privilegian las maquinarias partidistas, por encima de los ciudadanos, seguirán optando por un sistema político cerrado y bajo su control". Lo más importante, ¿cómo no coincidir?, que "este esfuerzo de transformación debe estar encabezado por los ciudadanos. Si la resistencia viene de los aparatos burocráticos partidistas, deben ser los ciudadanos los que rompan tales aparatos".
Y un guiño interesante: "invitemos a todos a sumarse a la discusión de la reforma política en los diferentes foros de expresión y opinión (...) como las redes sociales en internet". Recordemos cómo en las vísperas de las elecciones federales de 2009, sin acceso a los medios convencionales, sin recursos, atacados por todos los partidos, con una campaña nacional pero desarticulada, los anulistas llegaron a más de 10% en la Ciudad de México.
¿Qué pasará cuando las alianzas contra la restauración del PRI en los estados escale a las redes sociales?
El texto de Héctor Aguilar Camín publicado por Milenio el jueves 28 de enero es lo mejor que he leído a propósito de los dos grandes temas que ahora merecen atención y crítica: la reforma política propuesta por el presidente Felipe Calderón -desde el 2 de septiembre-, y las alianzas de partidos para impedir la restauración del PRI... imaginando el México que queremos tener en 2018. ¿Y si realmente Calderón apuesta por ser el presidente de los ciudadanos, contra los partidos -incluso el propio-, para preparar la permanencia de Acción Nacional en Los Pinos? Sería inteligente a la manera de aquella definición de "inteligencia: la capacidad de tener dos ideas contradictorias y seguir funcionando".
Insiste el viernes 5 de febrero también en Milenio, con un inmejorable resumen de la hipótesis que comparto (y deseo): "la estrategia de alianzas del PRD y el PAN para derrotar al PRI en algunos estados es parte de la estrategia gubernamental hacia la sucesión del año 2012, un camino para impedir lo que hoy parece caer de su peso: el regreso del PRI a Los Pinos (...) La oposición reunida contra el PRI en distintos estados, con un candidato único presentado en la lógica de que es el candidato de los demócratas renacidos contra los priistas autoritarios de siempre, puede dar victorias y encarecer las derrotas con protestas poselectorales. Si las alianzas funcionan en algunos estados, pueden funcionar también el año entrante en las elecciones del Estado de México, donde los votos sumados del PAN y el PRD son mayoría —como en casi todos los estados. Perder las elecciones de su estado desinflaría la candidatura de Peña Nieto y emparejaría automáticamente la carrera por la sucesión presidencial, pues los candidatos sustitutos del PRI parecerían alcanzables por los candidatos del PAN y por los del PRD".
(Por cierto, en su colaboración del martes 16 de febrero expresa que para él esta posición es "esquizofrénica" y "incomprensible").
En cuanto a la alianza del PAN y el PRD contra el PRI particularmente en estados tan atrasados -por tanto, tan cercanos al PRI- como Hidalgo, Oaxaca y Puebla, con candidatos sin partido, el mejor resumen de los argumentos favorables lo he encontrado en el artículo de Denisse Dresser (Reforma, lunes 25 de enero): "Adiós alimañas", diez razones para apoyar las alianzas PAN-PRD.
La riqueza de la discusión, a la que ya debemos entrar de lleno, se muestra en el estimulante artículo de José Woldenberg del jueves 28 de enero en Reforma ("Dos lógicas"), que presenta un excelente resumen de las dos posiciones, con sus argumentos.
jueves, 19 de noviembre de 2009
De federalistas y liberales en el siglo XXI
Luis Rubio el domingo 15 de noviembre en Reforma: "El país ha observado una descentralización del poder pero no una federalización del mismo. La diferencia es absoluta. Descentralización implica la transferencia de poder y recursos del centro hacia otras instancias (igual gobernadores que partidos políticos), pero sin que cambie la responsabilidad. Federalismo implica transferencia de poder y recursos hacia otros actores, pero con mecanismos de contrapeso de tal suerte que los gobernadores u otros actores se vean obligados a responder tanto por el poder adicional como por el uso de los recursos. (...) El federalismo, entendido como la transferencia simultánea de poder y responsabilidad, entrañaría una redefinición de la política nacional. (...) La federalización implica que los gobernadores tienen que responder por su gasto y acciones no ante un ente etéreo como el Congreso federal, sino ante su propio electorado. Los recursos dejarían de ser federales para convertirse en estatales (o municipales), y comenzarían a depender de la comunidad local para su ejercicio".
Leo Zuckermann el jueves 19 de noviembre en Excélsior: "El Presidente acertó al liquidar Luz y Fuerza. Calderón le dio un golpe mortal a uno de los grupos rentistas más conspicuos del país: el Sindicato Mexicano de Electricistas. Las prestaciones del sindicato tenían en quiebra a la empresa pública que les costaba 42 mil millones de pesos de subsidio a los contribuyentes de todo México. Lo increíble es cómo este ahorro fue rápidamente capturado por otro grupo rentista del Estado: los productores agropecuarios, quienes lograron, en el Presupuesto 2010, un aumento en los subsidios que reciben de 30 mil millones de pesos. Un ejemplo más de que son grupos minoritarios organizados, con capacidad de movilización y amplia presencia en el Congreso los que capturarán rentas del Estado, que la mayoría paga porque no está organizada, no se moviliza ni tiene representación real en los órganos legislativos".
martes, 3 de noviembre de 2009
El futuro no protesta...
El articulista define con claridad el problema de fondo, el problema real que queda sin solución: cómo recaudar más y cómo gastar mejor. Pero "podríamos gastar mejor, de manera impecable, y aun así el Estado sería pobre. Podríamos recaudar más pero, si gastamos mal, los dineros nunca alcanzarán". Repite que, "mientras no arreglemos de fondo el acuerdo fiscal y político, seguiremos en lo mismo: un país pobre, un Estado débil, una economía mediocre".
Y hace otra de esas propuestas que me parecen perfectas por sencillas y directas, a la que me sumo, la propuesta de Carlos Abedrop (dice que es el autor de la frase "El futuro no protesta"): ¿por qué no pensar en una comisión bicameral, que se instale el 1 de enero y que, con tiempo y buena asesoría técnica, elabore un sólido acuerdo nacional que dé cabida a los intereses de la Federación, de los gobernadores, de los ayuntamientos, de los empresarios, de los causantes cautivos, pero sobre todo de los pobres del país? "Un acuerdo multianual que nos permita poco a poco disminuir la dependencia del petróleo".
Ahí es donde nuestra izquierda debería aparecer como lo que era y con la cooptación institucional dejó de ser: una alternativa para entender y transformar la realidad en función de los trabajadores, una referencia de poder político alternativo. Sé que no es posible esperarlo de la izquierda institucional, ocupada sólo en las próximas elecciones y el consecuente reparto de puestos públicos. Así es que nos toca a quienes permanecemos afuera.
Por cierto, mi opinión es que la principal pérdida -la única idea buena de la propuesta fiscal de Calderón y Carstens, limitadísima pero en el rumbo correcto- es el impuesto de 2% al consumo general, que se dedicaría a programas contra la pobreza extrema. Por esos dos argumentos, que significativamente nuestra izquierda institucional ignora, vencida por la inercia política y la pereza intelectual: primero, la salida es gravar el consumo y no la producción, y por supuesto hacer que todos paguen; segundo, nunca antes se había propuesto etiquetar un impuesto, darle sentido, atarlo a un gasto social específico.
La construcción de una política fiscal realmente alternativa, que promueva el crecimiento económico como condición del bienestar de los trabajadores, progresiva y generalizada (sin subsidios, ni para los grandísimos empresarios y sus contadores, ni para la gran mayoría de asalariados que dejan la carga principal en las clases medias) es una de las grandes obligaciones pendientes para la izquierda en México.
Como tantos otros problemas en México, al problema de la dependencia fiscal del petróleo se le dejó crecer hasta que, ahora, nos estalla en la cara. Aunque asombrosamente esto todavía no se acepta: igual que cuando se pensaba que bastaba con ignorar al narcotráfico, que era un asunto de narcotraficantes y policías. Ahora mismo se sigue diciendo que es "la guerra de Calderón"...
El petróleo y los impuestos. Generaciones enteras educadas en el subsidio no van a entender así como así que si no hay petróleo hay que dar más para el gasto público. Y que dar más nos da derecho -y nos obliga- a vigilar de cerca el gasto público, a denunciar los privilegios ajenos y renunciar a los propios. La izquierda (¡no sólo la izquierda institucional, que no es la única!) debe tomar su puesto en esta nueva batalla de educación política.
lunes, 12 de octubre de 2009
Corporaciones con piel de izquierda
Luz y Fuerza nació quebrada, y así se conservó año tras año hasta acumular un déficit anual de cuarenta mil millones de pesos, que se pagaba a fondo perdido con dinero público. Nadie la tocaba porque "es un mal momento", una extorsión permanente de la que se beneficiaban la empresa y su sindicato, y los políticos que lograban una buena negociación con el sindicato. Por ejemplo, Carlos Salinas, ¿de veras no recuerdan que hace apenas dos sexenios que el sindicato resultó ser "de izquierda"?
Cuarenta mil millones de pesos. Más dinero que el destinado por el gobierno federal a sus programas contra la pobreza extrema, casi el doble que el (mal) gastado por la Universidad Nacional... Ineficiencia y corrupción de los empleados de Luz y Fuerza, que todos conocemos; privilegios que se prolongan hasta la liquidación: ¡dos años y medio de salario!, ¡y se jubilaban con el 140% de su último salario, y sus jubilaciones crecían igual que los aumentos a empleados activos! Con aberraciones como un gasto millonario sólo para pagarles en efectivo, porque a sus majestades no se les daba la gana cobrar con tarjetas bancarias. Con dinero público, lo importante es no olvidar que hablamos de dinero público, muchísimo dinero público.
Esa debe ser la discusión. Cómo gastar mejor el dinero público. Cómo reconocer para remover los grandes obstáculos corporativos para el desarrollo político y económico del país. Cómo situarse, desde posiciones reales de izquierda, con ideas nuevas y argumentos fuertes, frente a un gobierno que desde luego no es de izquierda y por supuesto prefiere proteger los intereses de las grandes empresas.
Es absurdo decir que debió haberse atacado primero al corporativismo de maestros y petroleros o, peor, que debió haberse atacado a ese corporativismo y no al de los electricistas. Flaco favor hace la izquierda a la necesaria extinción de estos obstáculos estructurales razonando así: la pelea es contra todos los corporativismos, primero lo más sencillo, y el sindicato de electricistas cometió el gran error de unas elecciones evidentemente fraudulentas que lo dejó absolutamente vulnerable. ¿Qué hace la izquierda para propiciar la derrota del corporativismo de los maestros?, ¿defender las movilizaciones de quienes se niegan al examen de méritos y se resisten a dejar de vender sus plazas?; ¿qué hace la izquierda para propiciar la derrota del corporativismo de los petroleros?, ¿cerrar el acceso a las inversiones (públicas y privadas, nacionales y extranjeras) necesarias para reanimar la exploración y la petroquímica?
Liquidar a Luz y Fuerza, y a su sindicato, es apenas la segunda gran decisión del presidente Felipe Calderón, ¡tres años después!, pero todavía puede abrir un ancho camino para las grandes correcciones estructurales. Y ahí debe estar la izquierda, no a la cola vociferando consignas estúpidas, sino al frente marcando el rumbo.
Agrego el martes 13 lo que publica Ricardo Pascoe en Excélsior: "La izquierda, teóricamente, ha estado a favor del desarrollo de las fuerzas productivas, y no de su freno. Defender a una empresa en franca decadencia es contrario a la necesidad económica de contar con energía barata, eficiente y accesible. La modernización del aparato productivo, y su competitividad, debieran ser ejes centrales en la preocupación de la izquierda, y no la simple defensa reactiva de factores económicos en plena decadencia. Defender la existencia de LFC en sus condiciones actuales es, en este momento, reaccionario y contrario a la necesidad del país para salir de la crisis económica. Ante el desafío que le pone el gobierno, la izquierda debiera mirar hacia el futuro y no hacia el pasado".
Agrego el jueves 15 el recuerdo, ahora tan pertinente, que hace José Woldenberg en Reforma de la Tendencia Democrática de Rafael Galván, el último gran movimiento sindicalista de izquierda antes de la legalización del Partido Comunista: "La primera vez que escuché la necesidad de integrar la industria eléctrica nacionalizada y de construir un gran sindicato nacional del ramo fue durante las jornadas de lucha de la Tendencia Democrática encabezada por don Rafael Galván en los primeros años setenta. Cuando fueron despojados de la titularidad de su contrato colectivo (STERM) en 1971 y cuando con posterioridad fueron expulsados del SUTERM en 1975, aquellos electricistas hicieron hincapié en la necesaria integración de la industria y en la conveniencia de dar pasos hacia una organización democrática e independiente. Deseaban una industria eléctrica fuerte, saneada, impulsora del desarrollo. Y un sindicato que fuera un instrumento de auténtica defensa de los intereses laborales de los trabajadores capaz de contribuir a esas tareas. (...) Por cierto, en aquellas jornadas hubo momentos en los que el SME apoyó a los electricistas encabezados por Galván, pero luego dio pasos atrás y se quedó viendo los toros desde la barrera".
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Los anulistas, qué se fizieron
Digamos, democracia directa (iniciando tal vez con la iniciativa parlamentaria ciudadana y el referéndum en reformas constitucionales), menos dinero a los partidos (yo digo que cero dinero público a los partidos y cero privilegios a los legisladores) y candidaturas ciudadanas (y el periodista como observador crítico y constructor de ciudadanía). En otras palabras, digo yo: menos poder a los partidos, todo el poder a los ciudadanos, ¿qué tal? "En la simplicidad están la profundidad y la clave del salto de la protesta a la propuesta", dice, muy bien, Sergio Aguayo.
Y agrega en su colaboración del miércoles 30 de septiembre una propuesta interesante por su sencillez: dice que el artículo 41 de la Constitución nació en 1917 con 67 palabras, ahora ya tiene 2 mil 894; en 1917 ni siquiera aparecen los partidos políticos, en 1977 se les llama "entidades de interés público" y se les garantiza "un mínimo de elementos"... su poder actual, decidido por los propios partidos políticos que dominan el Congreso -observa Sergio Aguayo-, se basa en 27 palabras.
Debemos eliminar esas 27 palabras de la Constitución: el dinero que reciben los partidos políticos, según ellos mismos decidieron, se calcula "multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal". Según las proyecciones demográficas el padrón electoral seguirá creciendo hasta 2040, y el salario mínimo aumenta año con año; en 2010 sus ingresos subirán a 3 mil 12 millones de pesos. Alianza Cívica propone cambiar esas 27 palabras para que el dinero que reciben los partidos se calcule por el número de los votos válidos recibidos. Me gusta.
lunes, 3 de agosto de 2009
Un año de la muerte de Gilberto Rincón Gallardo
En el primer aniversario luctuoso, la Fundación invitó a un acto conmemorativo el jueves 27 de agosto a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Al día siguiente, Reforma publicó que, en presencia de Margarita Zavala, el presidente de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Mario Luis Fuentes, expresó su preocupación por el "riesgo de retrocesos" en la institución fundada por Gilberto y pidió la renuncia de su actual presidenta, Perla Bustamante. Silvia pidió a Margarita Zavala que interceda con el presidente Felipe Calderón para "continuar la lucha" de Gilberto.
Ahora sé que la presidenta honoraria vitalicia de la Fundación Gilberto Rincón Gallardo es, desde luego, su compañera Silvia Pavón, y es presidenta ejecutiva su hija Lídice. Está en la misma vieja casa de Callejón de Romita 8, en la Ciudad de México, y su sitio en internet es www.fundaciongrg.org (que se abre pero con errores, por ejemplo en el apartado donde esperan voluntarios). Ya lo conoceremos.
Luis Tamés ya me había hablado de cierto trabajo pendiente con el archivo de Gilberto, que se haría con alguna universidad. Todavía no tengo los detalles.
El miércoles 18 de noviembre, a las 9:45 horas, fue la presentación en el Museo Casa del Risco, Plaza San Jacinto 15 en San Ángel. Oradores: Silvia C. Pavón viuda de Rincón Gallardo, presidenta honoraria vitalicia de la Fundación Gilberto Rincón Gallardo, Luis de la Barreda, director general del Instituto Ciudadano sobre la Inseguridad, Luis González Placencia, ombudsman del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Zepeda, director general del Centro de Estudios sobre la Igualdad, la Democracia y la No Discriminación, y Lídice Rincón Gallardo, presidenta ejecutiva de la Fundación Gilberto Rincón Gallardo.
Ese día Reforma publicó una entrevista con Lídice, donde dice que "la discriminación como causa social no está incluida en la agenda política del gobierno" federal ni de los locales, y desde luego hace notar que "en México se sigue discriminando, (se) siguen violentando los derechos humanos de personas que todavía no se saben defender". Anuncia el Observatorio Ciudadano contra la Discriminación -además del Centro de Estudios sobre la Igualdad, la Democracia y la No Discriminación, que dirige Jesús Rodríguez Zepeda, y un centro de documentación-, y llama a "generar una cultura de la inclusión" pues "no nos estamos centrando sólo en la discriminación de personas con discapacidad".
lunes, 27 de julio de 2009
Votar y ser botado
La primera mención que recuerdo al "voto nulo" es quizá de noviembre, un artículo de Jaime Sánchez Susarrey en Reforma que me hizo recordar cómo una iniciativa similar propició la marcha de ciudadanos contra la inseguridad en la ciudad de México, en junio de 2005. Pensé entonces que esa es la función de los analistas que yo aprecio más: dar a sus lectores el remedio y el palito. Pero son tan pocos los lectores, y tan desarticulados, de una -digamos- sociedad civil orgánica. Así es que pronto regresé a mi obsesión de que ahí es donde se nota la "inexistencia real" de los partidos, de la izquierda, sensación que se refuerza con su reacción (institucional, como la de todo el sistema cuestionado) cuando creció y casi saltó a los grandes medios de información de masas la extraña y estimulante campaña contra el "voto inútil".
¿Qué haré yo el domingo 5 de julio? Nada, porque perdí mi credencial para votar y ya no hubo tiempo para reponerla. Es cierto que por fin la tramité sólo para tener una identificación oficial con comprobante de domicilio, pero es cierto también que esta hubiera sido mi tercera salida a votar en toda mi vida. La primera, en 1979, para legalizar al Partido Comunista. La segunda, en 1988, para "romperle el espinazo al PRI" con Cuauhtémoc Cárdenas. Esta es la única otra ocasión en que sé que mi salida a votar tendría realmente sentido, sin duda un voto útil: un cuestionamietno radical a un sistema de partidos deleznable.
Antes de seguir, insisto en que soy ademócrata. Tal vez no sea un exceso aquella declaración de Borges, "la democracia es sólo un abuso de la estadística", la mejor coartada de los mediocres. Creo firmemente que la democracia es imposible por inútil, inútil por imposible. Las elecciones son sólo otro método estadístico como cualquiera (particularmente costoso y cínico) para integrar los órganos de gobierno del Estado. La gran coartada para ignorar la propia condición de ciudadano, que se deja agotar al cruzar una papeleta y abandonarla en una urna, o en una permanente abstención cínica sin sustancia ni sentido.
Suscribo lo publicado hoy por Héctor Aguilar Camín en su columna de Milenio: "El voto nulo me ha sacado de la simple conducta abstencionista de antes. Me ha dado un horizonte para manifestar algo más que indiferencia a los candidatos: rechazo al diseño vigente de nuestro sistema de partidos". Pero también su invitación al voto diferenciado, que de por sí golpearía al acrítico "voto duro" que lleva a desfiguros como el de López Obrador y su fauna de acompañamiento en Iztapalapa.
Como él, votaría por Elisa de Anda para diputada federal, confiando en que (como Jorge Castañeda) continuará una campaña política organizada para hacer posibles las candidaturas independientes (lean su colaboración de hoy en El País); anularía mi voto para la Asamblea Legislativa del DF y para la Cámara de Diputados federal, porque todos los candidatos (de todos los partidos, de todos los distritos) son patéticamente paupérrimos; votaría por el PAN en la delegación Azcapotzalco, aunque sería más un voto en contra del PRD, y muy particularmente en contra de ese PRD vomitivo de Bejarano, Batres y otras ratas.
También suscribo lo que hoy publica José Antonio Crespo en Excélsior (fue el segundo analista de quien leí la iniciativa de anular el voto): "El problema no es de mejores ciudadanos participando en la política ni de partidos buenos que sustituyan a los malos. Es cuestión de las reglas del sistema partidario, de los incentivos perversos que hoy prevalecen".
Increíblemente, también Gustavo Esteva se aleja (pero sólo en esto) de los simplismos de la izquierda institucional y su mesías, y aboga por el no voto en La Jornada, el lunes antepasado y hoy: "Entre quienes se abstienen de votar hay un número incierto de personas cuyo pensamiento se asemeja mucho al de los que votan bajo protesta: piensan también que el régimen dominante es la única opción. Expresan su descontento con la abstención porque consideran estéril el procedimiento: no logrará cambiar algo que ya se pudrió. Es una abstención sin esperanza". "El conjunto de las instituciones, incluyendo muy claramente las electorales, son parte central de las dificultades que enfrentamos. No se trata de seguir pegándoles parches, como hemos hecho por décadas, sino de crear otras que las sustituyan".
Para ilustrar la paradoja, cabe reproducir -como diálogo- el cartón de Calderón en Reforma el domingo antepasado:
"-Este es un artículo en blanco. En señal de protesta, digo yo.
"-¡Cínico baquetón!, ¡es sólo una excusa para disimular que no se te ocurrió nada!
"-Mentira, se me ocurrieron varias cosas, pero ninguna me convencía.
"-Pues te hubieras ido con la menos mala, y le hubieras puesto de tu parte para mejorarla.
"-Optar por lo 'menos malo' me parece de mediocres.
"- No, de mediocres es rehuir la responsabilidad propia alejando la irresponsabilidad ajena.
"-Es mi derecho.
"-Sí, también es un desperdicio de este valioso espacio, con cargo al bolsillo de los lectores.
"-¡Es por el bien de los lectores que lo hago!
"-Pues qué mala estrategia, anulando tu cartón sólo alegras a tus malquerientes, ni mejoras al periodismo ni le cumples a tus lectores. Además ni siquiera es un ardid novedoso, en 1983 tú y todos tus colegas publicaron un cartón en blanco, el mismo día, para frenar la 'ley mordaza' en el Senado.
"-Con gran éxito, creo recordar.
"-¿Cuál éxito? La ley se aprobó tal cual.
"-Sí, pero nadie la aplica.
"-¿Dónde está el éxito, entonces? ¿No son esos 'éxitos' la parte medular de nuestro fracaso?
"-Mira, no lo sé. Esto se suponía que iba a ser un cartón en blanco y por andar discutiendo ya lo llené de letritas..."
Estamos atrapados, y regresamos al principio: ¿entonces, qué hacer? Por cierto, esta brevísima muestra de lecturas periodísticas hace imposible la hipótesis de que el movimiento anulista es una conjura de... de quien sea (la ultraderecha, el PRI, el PAN, el PRD, Los Pinos, las televisoras...), y obliga a los perezosos cultivadores de teorías de la conspiración a un esfuerzo de análisis adicional. Porque, desde luego con sus propios intereses, y no podría ser de otra forma, coinciden también Jacobo Zabludovsky, Manuel Bartlett, Dulce María Sauri, y al menos en su atención a la crítica también Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Camacho y (¿por qué no?. ¿ya leyeron su discurso del 24 de junio, "estoy convencido de que el día en que la política abra de par en par sus puertas a la ciudadanía, este país cambiará. También creo que el día en que la ciudadanía haga suya y plenamente suya la política, este país cambiará"?) también el presidente Felipe Calderón.
Creo, desde luego, que el trabajo principal para un ciudadano en democracia se inicia al caer las papeletas en esa cajita de cartón. En ese sentido, supongo que lo primero será precisamente pelear por que en la próxima votación se considere la opción "Ninguno", obligando a repetir la elección con otros candidatos si esta opción tiene la mayoría de los votos. Esto supone la pelea por la figura de la "iniciativa ciudadana" legislativa como derecho individual constitucional. Y la creacción de opciones de prensa entendida como ese "parlamento ciudadano" que imaginaron los grandes revolucionarios burgueses que iniciaron la revuelta marxista, el siglo antepasado: la prensa como órgano social observador y crítico, articulador de alternativas ciudadanas.
Tal vez sea esto lo que más me importa de la historia: la posibilidad de elevar el horizonte mucho más allá de unas votaciones tan infames como cualquiera, que nos arrinconan en la indignidad de votar por el menos malo.
¿En quién confiamos para iniciarlo? En la izquierda institucional no, por supuesto. Habrá quedado otra vez a la orilla del camino en una coyuntura realmente revolucionaria. Veamos si Elisa de Anda se anima a seguir y ser seguida (buen nombre, de novela). Los analistas políticos que ahora comandan la campaña desde la prensa y la academia deben ser difusores y articuladores de iniciativas puntuales. Pero estoy seguro de que el cambio continuará germinando, como debe ser, desde la nueva generación, desde los jóvenes que no habían nacido cuando el PRI nos imponía el mismo falso dilema que nos impone ahora junto con todos los partidos beneficiarios del estado de cosas: vota por los que yo te digo, o no protestes. ¡Ni madres!, ni voto ni me callo.
En una discusión reciente (tan escasas, qué lástima) lograba entender que nos indigna que los jóvenes de ahora no se indignen. O mejor: que no se indignen como nosotros. Es que no logramos transmitirles esa nuestra indignación, es que ahora no somos capaces de entender -ni, menos, de acompañar- su propia indignación. Es que nos duele reconocer nuestro fracaso como padres tutelares de esa siguiente generación que ya no nos necesita ni como referencias. Yo decía entonces que son jóvenes tristes. Sin valores (nuestros valores), sin esperanza (nuestras esperanzas derrotadas), sin utopías. ¿Sin utopías? ¿Y si internet es la tierra de la gran utopía? Lean "Los bárbaros" de Alessandro Barico.
Este movimiento ya ganó: un mes antes de las votaciones la discusión no era por quién votar, sino si votar o no votar o, peor, cómo anular el voto. Este movimiento ya perdió: si la intención es llamar violentamente la atención de los partidos, sólo consiguió el mismo desdén autoritario contra el que se rebelan los anulistas.
Como en 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas creció casi hasta arrebatar la Presidencia de la República pese a ser excluído de los grandes medios de información de masas, ahora el movimiento anulista (desarticulado pero nacional) creció en las encuestas hasta casi el 10% (¡sería la cuarta fuerza política!) sin representación en el IFE (al contrario) ni en las casillas, sin subsidio estatal y, claro, con la prohibición expresa de comprar tiempo en radio y televisión. En internet. En la realidad donde viven y sueñan los jóvenes, esos jóvenes sin esperanzas, que no se indignan...
(Agregado el miércoles 29, otro tema pendiente de desarrollo):
No hay memoria de una percepción mundial más depresiva de México y los mexicanos en las calles del mundo y en la cultura popular global. No más mexicanos altivos, románticos ni ingeniosos en el estereotipo mundial (...) Sólo imágenes de mexicanos rotos, dispuestos a ser utilizados como cosas (...) Una agenda doméstica cargada de denigraciones de unos contra otros desde la segunda mitad de los 90 abrió paso a un paisaje autodenigratorio nacional y a esta percepción global cebada en la denigración mexicana al finalizar la primera década del nuevo siglo > José Carreño Carlón en El Universal de hoy.
Él mismo y Leo Zuckerman en Excélsior aluden a la agresión contra europeos confundidos con estadounidenses en la necesariamente patética celebración de algún campeonato de futbol. Yo quise colocar en Facebook una parodia -de Guillermo Sheridan- finalmente indignante de nuestra vida cotidiana en una casa (común) finalmente tomada: qué triste que nos dé risa.
lunes, 20 de julio de 2009
¿Qué hacer?
Se me antoja la discusión. Quiero revisar mi renuncia al PSUM, escrita en 1987. Y como está tan cerca el décimo primer aniversario, es una buena idea retomar el blog abierto por la muerte de Perches, aunque él y Tobi se disgustarían muchísimo con lo que digo. Creo.
De la resaca por las votaciones del domingo 5, el lunes 6 en la noche resultó la renuncia del presidente nacional del PAN, Germán Martínez, luego de una larga reunión matutina con Calderón. Pienso ahora que es un error, porque alentará a López Obrador a reclamar la renuncia de Ortega, cuando hay todavía una mínima esperanza de sensatez en el PRD para impedir la restauración del PRI. Y para intentar la construcción de una alternativa real y efectiva de izquierda nueva desde el sistema de partidos; el mismo lunes 6 temprano Ebrard también pareció alinearse contra Ortega, lo que sería otra pésima noticia: seguirá el patético teatro de títeres en Iztapalapa, conservarán vivo al monstruo otros tres años...
Desde luego, no me gustan los resultados publicados de las votaciones. Me irrita leer cómo el PRI sigue vivo y fuerte. No entiendo la incapacidad del PAN de mantenerse en el poder. Vienen duros días de populismo, desde la próxima negociación del presupuesto federal.
Pero más me molestan los datos de la abstención y los votos anulados: no parecen suficientes para presionar por un cambio político, parecen una base demasiado débil para iniciar una estrategia de crecimiento, para transferir el poder democrático a los ciudadanos. Es que no hay bastantes ciudadanos, es que la ciudadanía como construcción política en México es prácticamente inexistente, y sus fuentes y medios no terminan de manifestarse.
¿Y cómo no preocuparse, indignarse, entristecerse con la patética situación de la izquierda institucional, drenada hasta su agotamiento por la peor cultura nacionalista, populista, autoritaria que ahora representan López Obrador y su fauna de acompañamiento? ¿Cómo apoyar a Jesús Ortega y su corte de cobardes, incapaces de nombrar siquiera al responsable de ésta crisis, dejando pasar el tiempo -¡tres años ya!- sin deshacerse de ese lastre? ¿Por qué llorar la desaparición sin pena ni gloria de lo que podría haber crecido como un partido de izquierda nueva y se quedó en un catálogo de ocurrencias de clase media urbana?
Vienen días difíciles, estimulantes. Habrá que estar atento a las tenues luces de quienes también se han hartado de esperar una solución mágica. Toca pensar, discutir, imaginar, proponer, salir.
lunes, 13 de julio de 2009
Memoria roja
Luego de las votaciones del 5 de julio, marcadas por la inexplicada victoria del PRI y las derrotas de Acción Nacional y lo que queda de nuestra izquierda institucional, y el inesperado avance del voto nulo (que en el DF llegó a 11%), se antojaba tener un espacio para anotar ideas propias y discutir las ajenas, proponer un espacio de encuentro donde puedan germinar acciones comunes. Empecé a escribir y poco después me llegaron un par de documentos animados por el mismo interés, aunque desde luego con sustento y propósitos diversos.
Pronto agruparé las primeras reflexiones, que seguirán tomando forma como un ejercicio prolongado de redacción. Primero quise recuperar dos documentos escritos veintidos años antes, para tratar de trazar desde ahí un dilatado arco hasta los estimulantes días actuales. Sea.